Aquí hablo de libros y comparto mis cuentos. Para hablar un rato sin mover los labios
jueves, 23 de diciembre de 2010
Querida máquina de felicitar
Quisiera felicitar a la máquina de felicitar. Esa que felicita automáticamente a dos mil personas de una tacada, aunque intente aparentar que cada felicitación es única. La felicito yo ahora, vaya, porque siempre llega a tiempo, correcta y cumplidamente. Sin errores. Protocolariamente perfecta. Sin embargo, he de decirle que no la conozco de nada, así que es muy raro que me felicite la Navidad y el Año Nuevo, que me envíe sus mejores deseos,...
Que no se ofenda pero prefiero que me feliciten solo mis amigos, aunque sea con la mente. No importa que estos días olviden mandarme un mail, sms, llamar, escribir un christmas, de hecho yo soy así, me acuerdo de todas las personas a las que quiero, tengo una frase distinta para cada una, un deseo, un garabato ilegible, lo tengo todo en la mente,... Pero nunca llego a tiempo. Quiza debiera comprarme una máquina de felicitar. Pero entonces, tal vez mis amigos no se reconocerían en mis felicitaciones. Y me mandaran a SPAM.
Dejadlo, es solo que hoy he recibido "milquinientosochentaysiete" mensajes de felicitación que ni siquiera ponían mi nombre en el texto. Ni un guiño. Poco o nada personalizados. Algunos, repetidos. Y además me han colapsado el buzón de correo. Por eso quizá no he contestado ninguno.
A mi me gustan las felicitaciones caseras, no estas de unos y ceros, que además escribió un guionista al que no tengo el gusto. Tú ya sabes lo que me a mí me gusta, ¿no?
Ya, rarita que es una,...
Ah, ¡Feliz Navidad! Querido/a amigo/a,...
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Soñadora
Dicen que soñar es gratis pero la mayoría solo sueña por dinero. Construyen una vida mejor, con dinero. Se ven más guapos en el espejo, con dinero. Se siente más altos cuando caminan, con dinero. Sonríen sólo, con dinero. Cuentan monedas de oro en vez de ovejas. Yo sueño gratis. Con castillos de arena, con planos de metro, con gominolas de colores, con una caricia, con que me cuentes otro cuento,... Ya no compro lotería, si me tocara sería abusar, ¿no crees?
martes, 21 de diciembre de 2010
Invierno por fuera, primavera por dentro
lunes, 20 de diciembre de 2010
Campos de margaritas
domingo, 19 de diciembre de 2010
Paseante dominical (estíralo, estíralo,...)
No es justo. Antes no me gustaban los domingos y se hacían interminables. Ahora, que me encantan, pasan a toda velocidad. Voy a ponerles una multa, y llenar el día de rádares a ver si así aminoran la marcha y me dejan ver el paisaje por las ventanillas, y leer todos los carteles, e imaginar quién vivirá en el próximo pueblo o cómo se llaman los del coche de detrás. Quiero estirar mis domingos y aquí estoy cogiendo de una punta con todas mis fuerzas,... ¿Me ayudas?
sábado, 18 de diciembre de 2010
#Cuentocontigo: Premio sorpresa
Llamaron solo una vez. Fue un timbrazo que casi le provoca un infarto. Tardó unos segundos en reaccionar. ¿Quién llamaba a la puerta de su piso a medianoche? Se acercó hasta la entrada de la casa con sigilo y fisgó por la mirilla. Al otro lado, un desconocido de mediana edad, con traje, corbata y maletín,... Y lo más curioso, ¡con sombrero! Su cabeza se disparó. Pensó que era un cobrador de morosos o un abogado de causas pendientes, pero ni tenía deudas ni problemas legales,... Entonces, ¿qué? Solución, preguntar quién era. En perfecto acento extranjero, el visitador nocturno le dijo, soy el notario del Libro de los Récords. Vengo a hacerle entrega de su premio. Nunca supo qué le decidió a abrir la puerta a ese, entre comillas, notario, pero lo hizo. Al momento, un flash le cegó y un guirigay de aplausos, vítores y confeti lo invadieron todo.
Cuando ahora veo su foto en el Libro recopilatorio de récords me cuesta reconocerle con ese pijama raido y la cara de susto. Pero es él, sin duda. El premio para el chico que más besos dio a una misma persona en 1 minuto. Y lo verifico, al fin y al cabo, soy la única testigo.
viernes, 17 de diciembre de 2010
Gran bola de papel
Todo lo que no me gusta, en fila de a uno. Lo grito con mayúsculas. Lo deletreo una vez escrito. Lo escribo cien veces. Y lo ilustro con dibujos al margen. Lo que quiero arrugar, tirar, olvidar,... Ahí queda escrito. Lo leo, lo verifico, lo secundo, lo confirmo, lo ratifico, lo rubrico,... Y con la hoja hago una gran bola de papel. Solo es eso, ¿te das cuenta? ¡Una gran bola de papel! Abro la ventana, respiro hondo, apunto y,... ¡Ahora, tú la llevas!
jueves, 16 de diciembre de 2010
Mensaje en una jarra
Si mi jefe se entera no dudará en despedirme. Enamorarse de un cliente está totalmente prohibido, pero no he podido evitarlo. Se llama Joe y viene a diario al pub. Siempre se sienta en mi lado de la barra y pide una jarra de cerveza tras otra. Llevo años trabajando de camarera pero nunca había visto a nadie beber como Joe. Es todo un rito como empuña la jarra, la acerca hasta su boca y la saborea despacio, mirando como el líquido desaparece. Ya nadie bebe así. Miran al techo, a mis pechos, a las otras mujeres, pero nunca dentro de su jarra. Por eso hoy estoy decidida a declararme. -Silvia, ¿puedes ponerme otra? ¡Es Joe! ¡Es el momento! Lleno su jarra y se la sirvo. En el posavasos he escrito “te quiero” y mi número de teléfono. Estoy nerviosa pero no quito ojo a sus movimientos. Acaba de agarrarla y mi posavasos ya se eleva hacia sus ojos. Detrás de la barra cruzo los dedos y deseo que Joe se la beba de un trago.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
¿Quién es la del espejo?
Lavarte la cara, algo de rímel y a la calle. Es lo máximo para lo que uso el espejo. Así nos va. Hoy algo me ha dejado paralizada frente a él. El tiempo. Por partida doble. El tiempo que hacía que no me miraba. El tiempo que pasa también para mí. ¡La gravedad de la gravedad! Mis piernas, ¡esas no son mías! ¿Qué ha pasado? ¿Y esa barriguita? ¿Y esa parte de atrás? Tras ahogar un grito y evitar que los ojos salieran de sus órbitas he decidido dejar de ser pasota. Mi nave cae en picado y es hora de tripularla. El piloto automático no ha hecho bien su trabajo. ¡Despedido! Escaleras, nada de picoteo, caminar, bici, agua y más verduras,... ¡Hay que poner arreglo a este desaguisado! Ups, carajo, la próxima vez debería hacerlo después de Navidad. ¿Qué haré con el turrón, el vino, el marisco, los mazapanes,...? ¡Tiempo muerto! ¡Espejos del mundo, dadme una tregua, en enero prometo tomarlo más en serio! ¿Trato?
Kula Shaker. Christmas time is here again
martes, 14 de diciembre de 2010
Bajo siete mantas
Allí me encontraréis. Acurrucada y tapadita. Un bulto entre siete mantas. Ni me moveré. Dejadme pasar ahí este invierno. No me delatéis. Que me muero. Que si salgo, me muero. Soñaré mil historias y os las contaré en primavera. Pero ahora debo esconderme en mi madriguera. Prometo no roncar, ni hablar en sueños. Solo quedarme quieta, muy quieta. Ni mi respiración notaréis. Empiezo a coger la postura. Vosotros, abrigaos. Yo me protegeré bajo estas siete mantas.
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