lunes, 9 de abril de 2012

B(e)SO del día (changing colours)

Vamos a empezar otra vez.
Una manita de pintura musical y el día nos quedará como nuevo...



Regina Spektor. Don't leave me (ne me quitte pas)

domingo, 8 de abril de 2012

Paseante dominical (Amores inciensos III y final)

Amores inciensos (III y final)

De la chica no quedó rastro. Dentro del templo las lamentaciones y lágrimas de los cofrades se unieron a mi decepción. De la chica, no había rastro, como si se la hubiera tragado la lluvia. Tendría que esperar al domingo. La última procesión. La última oportunidad para verla. Mis rezos debieron hacer efecto porque el domingo amaneció con un cielo soleado, sin nubes, con algo de viento, pero... ¡nada de lluvia! Ni desayuné. Salí a toda prisa al templo, no habría más de cinco cofrades cuando llegué. Cogí un buen banco y no quité ojo a la puerta. Una tras otra, todo tipo de mujeres comenzaron a desfilar ante mí. Yo las miraba fíjamente, buscando el secreto de esos ojos color coca cola. Más de cincuenta habían pasado ya y mi cenicienta no estaba. Las campanas de la iglesia marcaron las 12. Hora de cubrirse y salir a las calles. A unas calles dónde no estaría ella, y yo seguiría muerto. Busqué mi sitio en la formación. Fila 13, junto al hueco vacío de su prima Beatriz , heredado por la misteriosa sustituta. Con el primer grito, salimos a la calle. Aplausos y vítores nos acompañaban. Comenzaron  los redobles. ¡Siento llegar tarde! dijo alguien desde mi flanco izquierdo. Creo que el corazón a punto estuvo de salirme del pecho, traspasar el hábito y volar hacia ella. ¡Llegas  a tiempo!, le grité. Creo que sonrió pero debajo del capirote nunca se sabe. Pasamos tres horas uno al lado del otro. Ella, simulando los toques de tambor pero llevando el paso divinamente. Yo, sin dejar de mirarla de reojo, sin dar una con el tambor, esperando un tiempo de silencio para lanzarme con la pregunta... ¿Cómo te llamas? ¿Te quieres casar conmigo? Sí, estaba perdiendo el juicio. Por fin regresamos a la iglesia. Por fin llegaba el momento, mi momento. La seguí como gato a ratón. No perdí sus manos de vista mientras se quitaba el capirote. Lenta, misteriosamente. Allí estaba su sonrisa, luminosa. Una nariz con mucha personalidad. Y sus ojos, esos ojos que sin gafas parecían los de su prima Beatriz. ¿Beatriz? ¿Eres tú?.. Ella, sin dejar de sonreír asintió con la cabeza.. Y me dió la puntilla, ¿así que sin gafas no me reconoces, eh?... Me dejó sin palabras... Pero, ella, o tú, o quién fuera, me dijo que tenías alergia y venía en tu lugar... Una risotada me acabó de dar la respuesta. Beatriz, recientemente operada de miopía, con las pupilas dilatadas, salió en procesión, esta vez con zapato plano y dispuesta a tomarme el pelo... Sí, me lo tomó y bien, pero lo cierto es que sin gafas parece otra,...

PD: Por fin es domingo de Resurrección. ¡Hasta el año que viene, cofrades!

sábado, 7 de abril de 2012

¿Somatizo?

El viernes, ayer, fue un calvario.
La jaqueca clavada en mi cabeza.
Fiebre de cuerpo entero
Pies y manos, incapaces de agarrar nada
Dolor en cada centímetro.
Estómago cerrado.
Malestar general...
Dicen que hasta el domingo no voy a mejorar...

viernes, 6 de abril de 2012

Amores inciensos (Parte II)

Es difícil, casi imposible, mirar al cielo con un capirote puesto. Además, yo solo tenía ojos para ella. ¿Cómo te llamas?, le pregunté en un arrebato de valentía. ¿Qué?, me pareció oír... Tu nombre, grite aún más cerca del lugar que debería ocupar su oreja... Creo que me respondió, pero el momento coincidió con los redobles de bombo y tambor más atronadores que había escuchado. Ni en los ensayos sonaban tan rotundos. El sonido dio paso a una estampida que en cuestión de segundos dispersó las filas y se encaminó a toda prisa de vuelta a la iglesia. No, no habían sido bombos y tambores, sino la tarjeta de presentación de una tormenta anunciada. La lluvia no tardó en caer. Con el capirote en la mano y a todo correr con los hábitos remangados iban el resto de mis compañeros de cofradía. Yo, aún cubierto, seguía buscando a la chica entre la gente. Una chica de la que no sabía su nombre, solo su color de ojos,... (continuará)


Amores inciensos (Parte I)
Le dijo que reconocería sus ojos en cualquier parte. De hecho, es lo único que había visto de ella. Unos preciosos ojos color coca cola, a través de dos agujeros. El resto, tela de traje cofrade. Negra, desde la punta del capirote, hasta el zapato. La chica no había ensayado con ellos, sustituía a Beatriz, su prima, que no podía tenerse en pie de alergia. Era un secreto que solo sabían la prima alérgica, y nuestros dos protagonistas. Imposible no darse cuenta del cambio. Beatriz le sacaba casi dos capirotes de altura, y llevaba gafas, lo que aún hacía más sacrificado el hecho de cubrirse la cabeza, procesionar y tocar el tambor a la vez. Su prima la de ojos de chispa de vida era más bajita y no tenía ni gafas, ni ritmo ni nada. Pero todo lo compensaba con unas pestañas que sobresalían de los agujeros y a él, le hacían tocar el cielo... (continuará)

jueves, 5 de abril de 2012

Columnista

Publicado hoy. Contraportada. Diario de Teruel
Espero que os guste...
El indulto


Cada Semana Santa busco ansiosa la noticia de los presos indultados. Será que en estos tiempos, que alguien conceda a otro ser humano una segunda oportunidad me parece increíble. Imagino a la persona, condenada por un delito menor, en su celda, mirando una y otra vez las fotos de sus hijos. Arrepentido. Me recreo viendo su cara de sorpresa cuando un funcionario del penal le anuncia que es libre. Mientras guarda en un petate los recuerdos de esos años entre rejas, le escucho llorar en silencio. Una vez en el despacho del director, firma los papeles que confirman su indulto y se despide de todos, sin dejar de dar las gracias. Durante las horas siguientes no dejará de pellizcarse, todavía le parece que no le está pasando a él. A estas alturas de su vida, tal vez ya no crea en milagros. Pero el momento que más disfruto de la historia es su primer paso en libertad. ¡Cómo me gustaría que le vieran entonces! La puerta del centro penitenciario cerrándose a su espalda, el pasado alejándose y el futuro, sus hijos, esperándole a pocos metros. Sin duda, no hay palabras que describan el primer abrazo. Un abrazo interminable. Así he imaginado al ciudadano anónimo de Teruel indultado hace unos días, por petición de la Hermandad de Jesús Atado a la Columna y Nuestra Señora de la Esperanza. No nos hace falta saber más. Solo es un hombre que vuelve a empezar.

martes, 3 de abril de 2012

Amores inciensos (Parte I)

Le dijo que reconocería sus ojos en cualquier parte. De hecho, es lo único que había visto de ella. Unos preciosos ojos color coca cola, a través de dos agujeros. El resto, tela de traje cofrade. Negra, desde la punta del capirote, hasta el zapato. La chica no había ensayado con ellos, sustituía a Beatriz, su prima, que no podía tenerse en pie de alergia. Era un secreto que solo sabían la prima alérgica, y nuestros dos protagonistas. Imposible no darse cuenta del cambio. Beatriz le sacaba casi dos capirotes de altura, y llevaba gafas, lo que aún hacía más sacrificado el hecho de cubrirse la cabeza, procesionar y tocar el tambor a la vez. Su prima la de ojos de chispa de vida era más bajita y no tenía ni gafas, ni ritmo ni nada. Pero todo lo compensaba con unas pestañas que sobresalían de los agujeros y a él, le hacían tocar el cielo... (continuará)

lunes, 2 de abril de 2012

Hacia lo salvaje

Sí, también yo.
Será que me veo bien con mis rizos al aire y no me apetece plancharlos y peinarme a raya.
Será que soy feliz con mis bambas y mis vaqueros, y la camiseta del verano pasado.
Será que no hay moda ni tendencia más fuerte que yo.
Será, que soy una salvaje que quiere salir y correr y trepar...
Sí, también yo.

domingo, 1 de abril de 2012

Paseante dominical (Santamente)

Parece que es domingo de ramos. En las calles no cabe un alfiler. Niños con ropa de estreno y palmas llenas de chucherías me impiden avanzar. Bares de tapas en los que no queda un sitio libre. Cofrades procesionando bajo un sol de justicia. Ruido de carracas y bombos. Ha empezado la Semana Santa. La ciudad colapsada. Definitivamente, es domingo de ramos. Y hasta el próximo me quedan siete días más en los que no podré llegar a casa, no podré caminar por la acera, ni en coche ni a pie, el autobús se desviará y tardaré muchísimo en llegar a mi trabajo y volver -que yo no tengo la suerte de estar de vacaciones-... Sí, yo sí que vivo santamente la Semana ídem. Y lo respeto, aunque no lo entienda... El cielo, ¡ganao!

sábado, 31 de marzo de 2012

Bailar, bailar, bailar,...

¡Cómo me gusta bailar!

¿Cómo pude olvidarlo?

¡Que no te pase lo mismo! ¡Busca tu canción y muévete! 

Todo vale.

Ese pequeño toque con el pie, tamborilear de dedos en la mesa, 
agitarse como un cóctel,..


;)
Sidonie. Negroni

jueves, 29 de marzo de 2012

Papá, va por ti

Me lo pediste. Dijiste que no valdría de nada, pero que lo hiciera por ti, y por tu padre, y por tu abuelo. Así que, ¡decidido! Será un placer honrarte. Dignificar tantos años trabajando de sol a sol. Los tuyos y los de todos mis antepasados.

Va por ti, papá, y por todo lo que trabajaron los abuelos y porque todo lo que sufrieron haya valido la pena. Y también por mi madre. Que sabe lo que es esperar a que un marido vuelva y rezar para que venga entero. Porque vio a su padre partirse la espalda y dejarse la vida para alimentar a su familia. Sí. No hace tanto de esto.

Sí, yo hoy hago huelga. Y nadie me obliga, lo hago por una cuestión de honor, de respeto y de elegancia.
Y os respeto a todos, así que hoy, respetadme a mí...